LA TRATA DE VOCACIONES

Simplemente aberrante

Por Nguema Emaga Eyui

Teólogo de la Inculturación
Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Catalunya
y en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona

0. Aperitivo: Los sumos responsables de la crisis

No son ni el laicismo ni el secularismo ni el ateísmo. Los enemigos de la Iglesia no están fuera. Están incrustados en su propio seno. Y no hace falta ser profeta para predecir que Dios Salvador, aquel que se fijó en la humildad de su esclava, derribará del trono a los poderosos (priores, prioras, superiores, superioras, “madres”, “padres”, excelentísimos, eminentísimos, reverendísimos, “santos padres” y demás “príncipes de la Iglesia“) y exaltará a los humildes*, despidiendo de vacío a los ricos. Tiempo al tiempo. Los potentados de la Iglesia Católica  no se dan por aludidos; los mismos que la dirigen revestidos de seda y púrpura, los mismos que permiten -por su cómoda instalación en sus tronos y despachos- que las fuerzas del mal prevalezcan, y que la Buena Nueva no cale.  Miran para otro lado y piensan más bien en los terratenientes laicos. Y no se aplican la lección del Magnificat. Este texto evangélico se aplica en primer término al “Santo” “Padre”, considerado heterodoxamente tres veces rey y "Dios en la tierra". Él y los “príncipes” son los principales responsables de la grave crisis que sufre la Iglesia católica romana.

 

LA TEOLOGÍA DE LA INCULTURACIÓN

* Esta teología reivindica el derecho de todos los pueblos a expresar su fe  utilizando todos los elementos de su propia cultura y tradición. Algo que no entendieron los judaizantes de ayer y los latinizantes de hoy. Esta teología defiende que la Iglesia de Jesús no se hereda, se crea. Mirando a las primeras comunidades cristianas, defiende que la Iglesia debe ser una Comunidad de comunidades o Comunión de comunidades, eso sí: despojada de tiaras, estados, coches oficiales, solideos, tronos, palacios, diócesis ficticias, primados, fetiches religiosos, honores, vestimentas purpuradas, etc.  Y que cada comunidad de creyentes constituida en las aldeas, en los barrios, a imagen y semejanza de las comunidades humanas, debe ser presidida por una persona normal, hombre o mujer,  generalmente "presbítero" (una persona curtida en años, anciana -¿no es lo que significa la palabra “presbítero”?) con un gran sentido común humano y evangélico, sabio, ejemplar, soltero o con familia, trabajador en oficina o fábrica, asalariado o autónomo, pescador, selvicultor o agricultor; elegida y respetada por su propia comunidad, que se deba a su propia comunidad y la dirija con sabiduría humana y cristiana. Para esta teología, no tiene ningún sentido el presbítero-joven sacerdote (¿no es contradictorio?) salido de fábrica con tomachos de sabiduría canónica bajo el brazo y la libido sin madurar. El modelo de presbiterio actual es una anormalidad. Y un antitestimonio. De aquí la gran crisis provocada por la empoderización, "sacramentalización", jerarquización  y entronización de un humilde servicio a la comunidad de creyentes.

1. "El secularismo lo invade todo", se quejan día y noche.

La evangelización la hacen desde los despachos a golpe de encíclicas y de cartas pastorales. Europa está en crisis, se quejan día y noche los responsables (pastores, madres y padres priores) de los conventos o monasterios de clausura. El secularismo lo invade todo, dicen. Arrasa por donde pasa. Hay crisis de vocaciones y de fieles. En resumen: ya no hay vocaciones indígenas o nativas europeas (Nota: indígena se refiere al habitante natural de un territorio, pero en Europa el término se había reservado en exclusiva a los habitantes salvajes de otros pueblos). Los conventos están medio vacíos y las órdenes y congregaciones religiosas se hallan en situación de extinción. En algunos conventos la edad de las europeas es de ochenta años para arriba. Las sociedades europeas, que en el pasado fueron cristianizadas (es decir, pasadas por agua bendita) bajo la cruz y la espada, más que evangelizadas, se están alejando de una todopoderosa estructura que no buscaba tanto tener más creyentes cuanto clientes y súbditos. Suponemos que el Espíritu sigue soplando e intentando renovar la faz de la tierra, pero encuentra una resistencia institucional descomunal -liderada por los propios jerarcas- y que impide la regeneración de la Iglesia católica convertida en auténtico Estado Católico que ha perdido su sentido de “Iglesia-Comunidad”.

2. El ateísmo, el marxismo, el secularismo, el laicismo, el apartheid, el nazismo: hijos de la madre Iglesia.

El Jefe de este Estado Católico critica en su última encíclica Spe Salvi (Salvados en la Esperanza) a la laicista Europa y arremete contra el ateísmo, al que acusa de haber provocado las mayores crueldades y violaciones de la justicia. Arremete también contra el materialismo. Pero en ningún momento se pregunta -en tono autocrítico- por qué fue posible que esas lacras nacieran, crecieran y hasta florecieran en sociedades de “raíces cristianas”. Y crecieron delante mismo de las narices de las Iglesias; debajo mismo de las sotanas de los clérigos de las Iglesias. En sociedades que tenían hasta ahora miles de obispos, curas, religiosas y religiosos por metro cuadrado, con una influencia muy grande para poder ordenar la sociedad y evangelizarla. No podemos olvidar que la Iglesia católica y otras iglesias han servido en muchos casos y siglos a las fuerzas del mal, acostándose con las ideologías y regímenes más nefastos (por lo que a África afecta: la esclavitud, el apartheid, el colonialismo opresor, el racismo en sus templos, capitalismo, etc.), bendiciendo y participando en los grandes horrores que han deshumanizado a la Humanidad. Repasando la Historia, comprobamos desde África que no ha habido régimen o sistema perverso con el que no haya fornicada esta Meretriz Católica, ("casta et meretrix"). La Europa cristiana es la cuna de todas esas ideologías. Estas ideologías han aprendido del cristian"ismo". Y han actuado exactamente igual lo mismo que el cristianismo, en lo bueno y en lo malo. Mientras éstas nacían, crecían y se reproducían, la Iglesia de las Alturas estaba dedicada a otras cosas, entre otras a flirtear, a guerrear, a casarse con los regímenes y a prestarse a ser la concubina de los poderes mundanos. Prostituyendo el mensaje liberador de Jesús. Interpretándolo a su manera. Y mientras tanto no evangelizaba. Y aún hoy día sigue en las alturas, sin bajar a tierra. Sin sudar. Sin trabajar. Sin recorrer los caminos. Pensar que se puede evangelizar desde los despachos, con aburridas y huecas encíclicas y “cartas pastorales” (no leídas ni por el 2% de los clientes), es como aceptar que un pastor teledirija a sus ovejas desde la habitación de su casa, sin acompañarlas personalmente y sufrir con ellas las inclemencias del tiempo. O que, acompañando al rebaño, lo haga montado él en coche oficial revestido de capas y capotes.

3. La Iglesia es el problema y enemiga de sí misma

No son sólo los conventos y monasterios. También los seminarios, esas fábricas de presbíteros de artificial sabiduría. Las iglesias también notan la falta de clientela. La Iglesia católica en Europa tiene un grave problema. Ella misma es el problema. Problema que ha universalizado y trasplantado a otros continentes al empeñarse en reproducir el caduco pero suntuoso modelo europeo que tiempo hace perdió su capacidad de evangelizar. El ropaje es muy indicativo. Quienes deberían ser los primeros en asumir la tarea de la evangelización no hacen caso al Señor que les invita. Abramos los ojos: con tanto ropaje de seda y de púrpura eso de recorrer los caminos del mundo lo dejan para Jesús. Veamos:

3.1. “¡Ay de mí si no evangelizare!” El Papa es “santo” “padre“. ¿Puede alguien justificarlo bíblicamente? SÍ. La teología petrificada. Y nunca mejor dicho. Este “pontífice“, "vicario", “okupante” del “trono” que se le adjudica falsamente a “San” Pedro, pasa el 99,9% de su tiempo perdiéndolo entre papeles, recepciones a potentados de este mundo y en recibir los honores ¡militares! como Jefe de Estado del Vaticano y Jefe del Estado Católico en que se ha convertido la Iglesia Católica, con ejército y moneda propia. ¿Cuándo sale a predicar, al estilo de Jesús, nuestro modelo? ¿Qué tiempo le dedica a hacer el bien recorriendo los caminos del mundo romano, diurno y nocturno, humildemente? ¡Cómo se ha adulterado la tradición y pervertido la teología de la Iglesia latina! A mi entender, los Papas, ciertamente, arropados (y elegidos en el pasado) por los poderosos, NO han cumplido ni cumplen con su deber de evangelizar personalmente. No dan ejemplo. Porque su ropa blanca de seda NO debe mancharse. No debe pisar tierra. Tiene que ser llevado -¿Acaso como Cristo?- en silla gestatoria por la servidumbre. Viendo la foto de la tiara pontificia, muchos africanos y africanas nos damos cuenta de que quienes realmente han querido igualarse a Dios no fueron los de la torre de Babel, ni siquiera aquel contra quien “peleó” Miguel, Lucifer, el del relato mítico, sino los jerarcas religiosos católicos y quienes pretendieron que el Papa es “Dios en la tierra“ o el “dulce cristo“, con poder para hacer y deshacer. Un poder endiosado que no ha valido absolutamente nada para frenar el avance de las fuerzas del mal. Nunca se ha visto tanto culto a las personalidad que sigue todavía mancillando la liturgia católica y que está basada en una increíble interpretación del "Tu est Petrus" en clave de poder absolutamente mundano y disfrazado de "ministerio petrino".

3.2. “¡Ay de mí si no evangelizare!” Cardenales, arzobispos y obispos. Más de lo mismo. Eminentísimos, Excelentísimos y Reverendísimos. Eminentísimos vagos. “Vaga-mundos”. Funcionarios privilegiados de una Iglesia burocrática que hace oídos sordos a la misión recibida; gobernadores y generales de un Estado Católico que se resiste al soplo del Espíritu, a pesar de invocarlo en vano diariamente; gobernadores que se atrincheran en los despachos y se trasladan en coches oficiales … ¿a evangelizar? NO. Viendo tanto boato y tanta vagancia y vagabundeo a sueldo, hace gracia divina escuchar que “el rojo púrpura de la vestimenta cardenalicia simboliza la sangre que están dispuestos a derramar por la Iglesia. Por supuesto que por esta Iglesia que les otorga tantos privilegios y sueldazos incluso por ser obispos de diócesis inexistentes. Entonces, el color del oro y plata de cruces y anillos ¿Qué simbolizan? ¿Y el color cristalino de los diamantes? Como vemos, hasta se ha adulterado la teología para justificar lo injustificable. Y todo para ocultar la desidia de no salir a la calle a evangelizar. Pero, ¿Cuándo? ¿Cuándo van a empezar a “desnudarse”? No olvidemos que hasta no hace mucho vestían capas con colas de hasta 10 metros de largo. El cardenal que aparece en la foto, está preparado para salir a evangelizar y, llegado el momento, para “dar su sangre por la Iglesia”. El color rojo de su capote simboliza la sangre. ¡Ay teología! Teología acomodaticia, acomodada, petrificada, mendicante.

3.3. “¡Ay de mí si no evangelizare!” ¿Los sacerdotes? Más de lo mismo. En una estructura católica burocratizada son meros funcionarios que “administran” sacramentos, con dinero de por medio, sobre todo esa misa (convertida en mercadería, en pura simonía) que en el paganismo romano era missa. Los apóstoles de Jesús NUNCA celebraron misas, sino celebraciones de Acción de Gracias. El “trabajo” sacerdotal (remunerado) es rutinario, aburrido. Su status de “ociosidad” les convierte en firmes candidatos a la ya crónica “viciosidad” clerical, que ha llevado a arzobispos, obispos y sacerdotes a ser condenados a cientos de años de prisión y a pagar millones en indemnizaciones, dejando sin efecto y sin sentido promesas celibatarias imposibles de llevar a la práctica abiertamente en África y ocultamente en Europa. En este modelo eclesial es difícil hablar de “eucaristía”, de “celebración”. La Iglesia, salvo excepciones, ya no es esa “comunidad que celebra dando gracias”. Estos funcionarios lo resuelven todo en la sacristía o en el despacho parroquial. Y mientras, Europa sin evangelizar. Las misiones están en otras partes.

3.4. “¡Ay de mí si no evangelizare!” ¿Y los religiosos y religiosas? De vida activa. De vida pasiva o contemplativa. Forman parte de esta estructura eclesial que debe convertirse y reconvertirse. De una de sus aborrecibles prácticas estamos hablando. Nunca vamos a cuestionar la evangélica labor de misericordia que están llevando a cabo miles de ellos y ellas. Pero el trabajo que hacen en el anonimato lo estropean quienes dan esa otra imagen de la Iglesia principesca que vive del poder y del compadreo con el mundo sin dar golpe de evangelización. Unos arrancan lo que otros siembran; unos apagan lo que otros encienden. Convierten en soso lo que otros salan con su ejemplo. Unos hacen invisible lo que otros intentan visualizar: su testimonio de fe. Por favor, que las que viven su fe no se den por aludidas. En su trabajo se escudan los jerarcas cuando se critica el montaje eclesial en el que ellos son unos excelentísimos vagos y privilegiados, gentes de oficina y de papeles.

3.5. “¡Ay de mí si no evangelizare!” ¿Y la clientela? ¿Cómo puede alguien pretender pastorear sentado en un despacho, sin acompañar al rebaño por cañadas, despeñaderos y praderas? El BUEN pastor no se comporta así. Pero ese es el tipo de pastoreo cómodo que ejerce la clase sacerdotal. La clientela anda desmotivada. No es tonta. Si “los de arriba” no trabajan, “los de abajo” no tienen por qué hacerlo. Claro que "todos somos iglesia", pero unos (los más vagos) son más iglesia que otros. Y, mientras tanto, Europa sin evangelizar. Si hubiese tantos creyentes como clientes, otro gallo cantaría tres veces. Pero el Portavoz de la Conferencia Episcopal Española se vanagloriaba -gloria vana- de que cada domingo 10 millones de españoles llenan los templos. Lo importante son los números. Consuelo sin sentido.

4. La evangelización de Europa

“¡Ay de mí si no evangelizare!” Es como pedir, con un puro en la boca, que no se fume. Pedir que se evangelice sin dar ejemplo. Los Patriarcas de Occidente, han gritado – al parecer en el desierto y sin dar ejemplo- que “Europa debe ser re-evangelizada”. Porque casi nunca fue evangelizada sino simplemente cristianizada. Recordemos: se convertía el rey y todos sus súbditos (miles y miles) abrazaban la fe de su rey. Sin más. Sin conversión, sin catequesis. Y el clero tan contento. Los euroclérigos y las órdenes religiosas europeas están haciendo una gravísima dejación -y de eso hace ya mucho tiempo- del deber de evangelizar a su propio entorno. Si Europa, como dicen, está carcomida por el secularismo, ¿Qué solución proponen? ¿Acaso se han decidido ya a coger el toro por los cuernos, o mejor dicho, a coger el evangelio en las manos, y salir a poner remedio a esta situación que tanto les afecta? No. Siguen aferrados a la tradición, esto es, a una manera nefasta de conducir una Iglesia que hace tiempo dejó de ser “Comunidad”. Una Iglesia entendida en clave de poder y de organización territorial “católica“ que podría muy bien subsistir sin seguir a Jesús. Lo que no se quiere obtener pateando las calles, se pretende conseguir en las aulas escolares y -para variar- de manera impositiva. Y con la ayuda del Estado. Para variar.

5. Pavor y cobardía a evangelizar Europa.

“¡Ay de mí si no evangelizare!” Europa es una tierra de misión. Pero es un hueso duro de roer para quienes están acostumbrados a vencer teniendo en una mano la cruz y en el otro la espada o -como en África- también un trozo de pan, por muy seco que sea. Es muy fácil y muy cómodo “evangelizar” al “negrito”. En el caso que nos ocupa, es muy fácil y cómodo ir a buscar vocaciones -como se está haciendo- a lejanas regiones pobres de África, de América latina o del subcontinente indio con falsas promesas. Las congregaciones religiosas europeas tienen terror, pavor, ante la sola idea de tener que ir “descalzas” a recorrer caminos, barrios, fábricas, ministerios, etc. Empezando por los obispos (también el de Roma y sus “príncipes“ cardenales), que creen evangelizar desde sus despachos, pasando por los curas, que han convertido su ministerio en un oficio rutinario y asalariado, hasta las órdenes religiosas -incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos- que han hecho de la oración “contemplativa” la perfecta excusa para no evangelizar el mundo, y esperando que sea el mismísimo Dios el que baje a hacerlo. Es ilustrativo el caso de aquel irresponsable olvidadizo que se pasaba todo el día en la iglesia, ante el sagrario, pidiendo a Dios que le tocase la lotería. Un día sí y otro también, con el pretexto del “ora”. Hasta que Dios se enfadó y, con una patadita, le recordó que rezar estaba bien pero que le faltaba dar un paso muy importante: ir a comprar él mismo la lotería. Es decir: acción. Oracción.

6. Ante todo, el mundo que nos rodea

A las iglesias europeas les gusta eso de “id por todo el mundo…”. Porque enseguida añaden “a tierras lejanas”, por ese afán de protagonismo y de heroicidad propio de los antiguos misioneros, soldados de Jesús, según se nos decía. Cuando se nos dice “id por todo el mundo ….”, el Evangelio se refiere en primer lugar al “mundo” que nos rodea. Sin ir más lejos. ¿Qué porcentaje de mandatarios, religiosos y religiosas, salen a la calle, a evangelizar, a proclamar la buena nueva a los jóvenes, a los adultos trabajadores, a los políticos, a los universitarios, a los gobernantes? ¿Cuántos se dedican a transformar el mundo que les rodea en una misión de inmersión en la sociedad? Las apelaciones huecas con cartas pastorales o boletines dominicales, encerrados en despachos, con zapatitos relucientes, títulos honoríficos, coches oficiales, como los magnates de este mundo, no pueden sustituir a la labor de “pateo” por los caminos del mundo, como el mismísimo Jesús nos enseñó. Tal como están las sociedades europeas, una buena solución sería que los misioneros europeos actualmente misionando en África y perpetuando y perpetrando una "ocupación religiosa" acudan al llamamiento del Jefe de Estado Católico y se comprometan a “misionar” en Europa. Su salida haría mucho bien a las Iglesias africanas, a las que mantienen en estado de misión y de perpetua dependencia. Nunca podremos entender una misión que dura ya más de 500 años. Nunca entenderemos que existan todavía en África y América, al frente de Administraciones eclesiales locales, obispos originarios de las antiguas Dictaduras Coloniales. La catolicidad no puede ser unidireccional. Sólo si aceptamos que esas misiones buscan “otra cosa”.

7. La gran huída despavorida a África

En lugar de enfrentarse a los problemas que aquejan a las iglesias europeas y encontrar soluciones europeas a la crisis de las sociedades europeas, jerarcas y congregaciones han escogido el camino de la inacción y de la huída. Las vocaciones que no se encuentran en Europa hay que ir a buscarlas a otros continentes. Y así creen estar solucionando su problema. Una falsa solución. Un remedio cobarde. Buscando remedios en África, y Europa sin evangelizar. La tendencia a considerar África como la despensa de Europa caló mucho en los europeos. Allí está el tráfico de personas de siglos pasados y presentes, el expolio de sus recursos, que llega, en pleno siglo XX, a una realidad sorprendente: Estados Unidos y países europeos van a África a “robar” a sus mejores especialistas, a la caza de cerebros. En el terreno eclesiástico se da el fenómeno de la “caza de vocaciones”. En zonas pobres. Llenar los conventos con material africano es el objetivo. El sentido totalmente utilitario de las “vocaciones cautivas” salta a la vista. Utilizan y manipulan a las africanas para llenar sus conventos semivacíos. Y cuando una decide libremente abandonar el convento, una vez utilizada y exprimida, es abandonada a su suerte. Con extrema crueldad. Sus ex hermanas de comunidad no moverán un solo dedo para que la ex compañera -al fin y al cabo “traidora”- pueda abrirse camino en el mundo. Y en muchos casos, la presionarán y perseguirán para que vuelva a su país.

8. La trata de vocaciones

Lo sumamente sospechoso es a qué zonas van a buscar la solución a los problemas de Europa. A las zonas pobres, muy pobres de esos continentes. A África. Y nunca se atreven con personas con trabajo, con recursos, con formación: las universitarias, por ejemplo. El aterrizaje en esos parajes de pobreza incluye desde falsas promesas de redención de la pobreza a las familias de las novatas, hasta falsas promesas de estudios en Europa. En algunos casos, ocultamiento de que son reclutadas para ser monjas. Ocultamiento de las condiciones de vida enclausurada. Las familias de las futuras monjas no saben que sus hijas van a vivir en clausura permanente. Y las jóvenes "cazadas" (algunas congregaciones ya las traen a partir de los 16 años) ignoran el tipo de vida que les espera. Nadie se lo ha explicado. Incluso la mayoría de las candidatas sólo se enteran de esa modalidad de vida una vez dentro, cuando se les dice: “Has venido sólo para ser monja”. Al entrar en el convento hay que dejar fuera toda esperanza de mejorar. Incluso toda esperanza de santificarse. Dentro, en ese mundillo, hay demasiado mundo.

9. Vocaciones de poco fiar

No cuestionamos aquí la vocación de las monjas africanas expatriadas, sino las formas en que son captadas, engañadas y, una vez encerradas, chantajeadas. Viven su actual vida lo mejor que pueden. Cuestionamos la actuación de los conventos “coyotes” o reclutadores. El proteccionismo exacerbado sobre esas “vocaciones”  es una prueba de la poca confianza que las “superioras” tienen en las nuevas monjas, tratadas siempre como “niñas”, por no decir negritas. Siempre existe el miedo de “perder” una conquista, un trofeo. Y aquí encontramos un gran sinsentido: Si África es la solución a la crisis de fe y de religiosidad, si van a África a buscar vocaciones para intentar acabar con ese secularismo y materialismo de la sociedad europea, ¿Por qué encerrarlas en el convento y no dejar que anuncien activamente el evangelio por plazas, barrios, universidades, fábricas, ayuntamientos, ministerios, centros de poder político y económico, etc.? Claro que, aún así, tendrían que llevar vigilancia. Y nada de teléfonos móviles para poder comunicarse, algo tan necesario en el mundo moderno. Por si acaso. La superiora sí puede tener, esto y lo otro, a escondidas naturalmente. Porque le sale de los hábitos.

10. El escapismo de “fundar” en África

Las órdenes religiosas europeas, en su cobarde y desesperada huída, ya no se atreven a fundar en los países que les vieron nacer y crecer. Últimamente les ha entrado la fiebre de fundar en África. Esas fundaciones son a veces meras agencias de reclutamiento de nuevas vocaciones. El problema es que, una vez más, utilizan a las propias africanas ya profesas -convertidas en “coyotes”- para hacer el trabajo sucio de reclutamiento y de “formación” o transformación cerebral, eso que se llama “comedura de coco”, a las jóvenes africanas. Tengamos presente que las futuras "fundadoras" son personas a las que se les ha negado estudios y formación. Como máximo tienen algún cursillo bíblico. Sin apenas estudios ni conocimientos de la vida del "mundo", las nuevas "fundadoras" serán enviadas para “engañar” de la misma manera que lo fueron ellas. En algún caso, materializada la “fundación”, la fundadora africana, más papista que el papa, se convertirá en un azote cruel y rigorista para sus propias compañeras “súbditas”.  En una palabra, una dictadora que será la primera en ignorar los valores de las culturas africanas por imperativo de su propia ambición y vanidad y del Derecho Canónico, ese conjunto de regulaciones con las que se pretende uniformizar y controlar a las Iglesias. Recordemos de nuevo la cancioncita: "para subir al cielo sólo se necesita una poquita de gracia y una escobita".

11. El chantaje de la pobreza

Para muchas chicas africanas, la “vocación” es a veces la mejor solución a la situación de pobreza personal, familiar, comunitaria y regional. Los “superiores” y “superioras” (títulos que inflan el “ego” de sus titulares) no se dan cuenta de que, con la caza de vocaciones, están propiciando “vocaciones cautivas”. Y las cautivas – ya enclaustradas - se dan luego cuenta de que están sometidas permanentemente al “chantaje de la pobreza”. De hecho las órdenes saben que las nuevas monjas están completamente en sus manos. En el pueblo, en su país, han dejado pobreza. En el convento no tienen nada. Desde el convento no envían ni solucionan nada. Salvo migajas. Y si se les ocurre abandonar, saben que saldrán con las manos completamente vacías. O incluso con deudas. Es más, a modo de venganza, las superioras querrán devolverla a la pobreza. A su país, incluso recurriendo a la Guardia Civil. Naturalmente el clan europeo, auténtico gobierno de la comunidad, se alegraría de que la joven regresara a su pueblo con las manos vacías y que fracasara. "Acabarás regresando", han dicho alguna vez. Repetimos que no moverán ni un dedo ni tocarán una sola puerta para ayudar a que la ex compañera y hermana en la fe pueda encontrar trabajo y prosperar en Europa antes de regresar a África. Aun teniendo en la comunidad alguna religiosa indígena europea con familiares ricos y poseedores de fábricas y otros negocios. Y peor: una africana puede haber estado trabajando duramente, y gratis, durante una quincena de años. A la hora de la partida, por pura venganza, se le enviará con las manos vacías, aunque ya callosas. Ni cotización a la seguridad social, ni indemnización, ni una triste ayuda económica. Ejemplos hay muchos. La insolidaridad, la crueldad y los comportamientos mundanos de las superioras y su clan exceden en mucho el comportamiento mundano de los que viven en el mundo. La pobreza es utilizada para chantajear. (“¿A dónde irás si nos dejas?”). Fuera de los muros del convento no hay salvación. No hay futuro, parecen pensar las responsables de los conventos, con nulo espíritu cristiano. Hasta son capaces de exigir el importe de pequeños gastos realizados ignorando completamente y maliciosamente los años y años de “ora et LABORA”, gracias a los cuales el convento pudo obtener ganancias. Afortunadamente, las ex monjas han conseguido vencer las dificultades y han podido integrarse en la vida laboral con un plausible sentido de superación. Esto no es motivo de alegría.

12. Mano de obra barata

En algunos conventos las religiosas indígenas europeas o nativas tienen de ochenta años para arriba. Las africanas, de cuarenta para bajo. En estos casos la mano de obra barata, útil, es la parte africana. Con la excusa de que forma parte de la espiritualidad, el trabajo no tiene horario. A veces más de 10 horas diarias … durante 15 o 20 años. Trabajo que no tendrá ninguna recompensa ni cotización. Ni agradecimiento. No podemos envolver la explotación laboral en bonito papel de celofán espiritual. Hay conventos en los que la parte africana es la servidumbre. Las "Sagradas Familias" (sean de Urgell o de cualquier otro sitio) son todo menos familias. La humillación, el desprecio, la mentalidad y actuación colonialista, el racismo latente, la explotación, la malicia, la discriminación y desprecio a las africanas forman parte del día a día. Del día a día de comunión diaria. ¿Puede alguien entender una "familia" en la que las reclutadas africanas huyen despavoridas y llaman pidiendo auxilio? Aquí ya la superiora, nada más entrar, parece cantar una nueva versión de la cancioncita: "para subir al cielo se necesita, no una 'poquita de gracia',  sino sólo una escoba". En esas falsas "familias" el clan indígena europeo es señorial. Escuchando algunas historias uno se pregunta en qué Dios cree esta gente y qué clase de organizaciones reli-mafiosas son éstas -de confesión y comunión diarias- que desprecian en extremo a personas tan necesitadas. ¿Qué clase de religiosas son éstas que oprimen y tratan cruelmente a personas que son -¿O no?- imagen y semejanza de Dios? Dudo que estén buscando la santidad. Por los frutos los conoceréis. Es más, a la vista del nulo respeto que sienten por las africanas -incluso a sus propias súbditas europeas- sería aconsejable que fueran expulsadas de cualquier país africano donde estén porque SEGURO: exportan su mentalidad y exhiben allí un comportamiento racista.

NOTA: Liberamos de estas críticas y mostramos nuestro sincero aprecio a las religiosas de buen corazón que desaprueban el comportamiento cruel de sus compañeras con mando y que demuestran con su ejemplo los valores del Evangelio.

13. La dictadura del miedo

El miedo es una dictadura. Y creemos que en demasiados casos dicta el comportamiento de las africanas. ¿Protestar ante las injusticias? Mejor cerrar la boca y santa obediencia. Pueden estar en completo desacuerdo con las decisiones injustas y típicamente mundanas de una priora respecto de una compañera que abandona tras haber dedicado lo mejor de su vida y juventud a la comunidad y al convento, pero no es oportuno protestar. No es oportuno ponerse del lado de la compañera injustamente agredida. Pueden ver cómo la priora y su clan se apropian del dinero que un padrino o madrina aporta a una religiosa africana para que pueda ayudar a la familia. Lo mejor es callar y encomendarse a Dios. Triste, muy triste. El miedo ata. La pobreza asusta. Porque se utiliza permanentemente para chantajear y “cautivar”. Por eso quienes abandonan la barca conventual son auténticas valientes. Quienes llegan a dar el paso, sabiendo lo que les espera, son auténticas héroes que merecen nuestro aplauso y nuestro apoyo. Sin estudios, sin dinero, sin apoyo, con 15 ó 20 años más encima, con la dificultad que eso supone para encontrar trabajo. En muchos casos sin apenas saber una lengua que les podría servir para desenvolverse en otras provincias por el empeño de las prioras en que aprendan y se expresen solamente en la lengua local. En otros casos habiendo perdido la fluidez del inglés hablado en su país. Sí, la paciencia, el aguante, el "qué vamos a hacer", es fruto del miedo y del chantaje.

14. La conveniencia de la ignorancia

Muchas de las africanas metidas a monjas enclaustradas tenían inquietudes antes de ser “cazadas” y cautivadas. Con suerte, algunas hubieran podido ser abogadas, enfermeras, médicos, expertas informáticas, etc. Incluso se les prometió estudios superiores. Otras, ya dentro, han solicitado poder estudiar alguna carrera. O realizar cursos de informática, de diseño, de mecanografía. “Para ser monja no se necesita estudios”. Otra versión: “Para ir al cielo sólo se necesita ser bueno, estudiar un poquito la biblia y tener una escoba como el Fray aquel. El perfil de una monja africana de clausura se resume bien de la siguiente manera:

  • Cuanto más ignorante, mejor.

  • Cuanto más pobre, mejor.

  • Cuanto más necesitada esté su familia, mucho mejor.

  • Cuanto más aislada, mejor.

  • Y cuanto más controlada, mejor que mejor.

  • Cuanto más miedo en el cuerpo, mejor.

  • Cuanto más incomunicada, mejor.

  • Cuanto más trabajadora, mejor.

  • Cuanto más sumisa, más santa.

La suma de todo esto es la mejor garantía para retenerlas. “Seguro que si tiene estudios, nos abandona”. Fuera del convento es mejor que no encuentre salvación. "La matamos porque es nuestra. Nosotras la trajimos del infierno y nos lo tiene que agradecer de por vida". Es la deuda histórica pendiente.

15. ¿Contemplación o solidaridad?

Una religiosa africana puede librarse de la pobreza aceptando el hecho consumado del enclaustramiento. Tendrá mesa y cama todos los días. Pero su salvación personal no anula la permanente angustia existencial provocada por la situación de pobreza en que quedaron los familiares directos. “Yo como todos los días. Mis queridos allegados NO”. Cuando piden ayuda para sus familias pobres, la respuesta suele ser: “Has venido aquí a ser monja”. O recriminaciones: “Hay religiosas africanas que vienen a buscar riquezas y pocas a buscar espiritualidad”, como si fuera posible buscar y encontrar riquezas desde la clausura conventual o monasterial. En esta caduca concepción de la espiritualidad, la solidaridad no forma parte. A las comunidades conventuales -salvando siempre las excepciones- les importa un pepino y otro comino la suerte de las familias de las monjas africanas. Los responsables del convento son capaces de desvivirse para solicitar una subvención de miles de euros para causas lejanísimas o de reunir grandes cantidades para quedar bien con Manos Unidas, pero -salvo en casos excepcionales, repetimos- no moverán un dedo por aliviar la mala suerte de las familias necesitadas de los miembros de su propia comunidad. Para estos casos, la comunidad NO TIENE dinero. Y en la comunidad, salvo el grupito del clan, nadie sabe lo que entra ni lo que sale. Y si algún padrino o madrina de las religiosas dona un dinero para ayudar a la familia necesitada, también se lo queda la comunidad por la cara, sin ninguna explicación y con nula transparencia. La pobreza es una garantía de continuidad.

NOTA: Liberamos de estas críticas y mostramos nuestro sincero aprecio a las comunidades de buen corazón que sí ofrecen su apoyo y demuestran con su ejemplo los valores del Evangelio, aunque no podemos de ninguna manera compartir la práctica de importar jóvenes africanas.

16. Espiritualidad, familia y comunidad

A diferencia de las compañeras indígenas europeas, que tienen a sus familiares a dos pasos y pueden recibir visitas en cualquier momento, la situación de las africanas es heroico-trágica. Sus supuestas “madres superioras” y “hermanas” de convento ignoran completamente la cultura e idiosincrasia africanas. Es más, aunque algunas de las africanas tenga 40 años, no dejan de ser “mis niñas” (negritas). Nunca crecen. Y solamente cada cuatro o cinco años (en otros casos 3 ó 9) son autorizadas a viajar y a visitar a sus familiares. Lo más grave es que, en su búsqueda de espiritualidad en Europa, no encuentran una nueva “familia” en los conventos, donde las actitudes y comportamientos tienen poco o nada que envidiar a los que imperan en el mundo mundano. Envidias, favoritismos, chantajes, explotación, frayescobismo, insensibilidades, maternalismos, desconfianzas, discriminación, venganza, etc. En algunos casos, la "madre superiora" que debería ser un signo de unidad, muestra descaradamente sus preferencias dejándose incluso manipular y dominar para tener contenta a su preferida. A veces la “espiritualidad” se reduce a la rutina del rezo. El sentimiento comunitario y la solidaridad intercomunitaria suelen muchas veces brillar por su ausencia. Muy pocas religiosas africanas pueden decir que han encontrado en los conventos europeos calor humano, una “nueva familia”, una familia ejemplar. Al fin y al cabo, eso es lo de menos. Lo importante es salvar la cara de los conventos: que haya monjas. Y las africanas son el bulto necesario para salvar las apariencias. Ni que decir tiene que hay monjas africanas que – literalmente- se han escapado de la explotación y del engaño de los conventos. Ni que decir tiene que a quienes han osado “plegar” libremente se les ha hecho la vida imposible, con denuncias a la guardia civil o a la policía para forzar su devolución a la pobreza más absoluta y al fracaso seguro después de tantos años sin que tuvieran la oportunidad de aprender un triste oficio ni obtener un mínimo beneficio.

Nota: Hemos conocido recientemente (2007) el caso de una de las jóvenes recientemente enclaustradas a la que se le ha comunicado (las Agustinas), nunca en origen sino una vez ya dentro, que sólo después de 9 años podrá viajar para ver a sus familias y que después de esa visita, ya nada de nada. Seguro que la joven abandona ante una norma cruel que no tiene que ver nada con el evangelio ni con la sensibilidad cultural africana que tiene en la familia uno de sus referentes más importantes

17. Un gran déficit de acto y calor humano

Las religiosas europeas están en su salsa. Sus familias están a la vuelta de la esquina y sus familias, en muchos casos, tienen de todo. Disimulos aparte, están en contacto permanente con ellas. En algunos casos, dos hermanas pueden regentar dos monasterios y administrar opacamente sus recursos, con ocultación de las cuentas a las africanas, cuya situación es lamentablemente muy diferente. Un agravio comparativo. La superiora tendrá y usará a escondidas el teléfono móvil que niega a las demás por una norma obsoleta. O tendrá esa amiguita externa que también niega a las demás. "Soy la superiora", así de claro. Arrancadas de su entorno familiar, lejos de sus familias y sin encontrar en la “nueva familia religiosa” ese calor comunitario que cabía esperar, a causa del sobreabundante mundanismo existente, las religiosas enclaustradas africanas padecen un déficit de afecto que una espiritualidad petrificada, unos rezos rutinarios diarios y unas liturgias anquilosadas no pueden suplir. Mucha bocanada de espiritualidad cuando lo que falta básicamente es humanidad. Comprensión. Apoyo. Comunicación. La incomunicación total al que las tienen sometidas en nombre de la clausura les convierte en sentimentalmente vulnerables y expuestas a la actividad depredadora de la clase sacerdotal -en África y en otras latitudes- esclava de pensamientos penetrantes y de frenéticas e insaciables prácticas igualmente penetrantes para escándalo de las comunidades cristianas.

18. Monjas de “usar y tirar”

Las monjas africanas de clausura han de saber que su vocación cuenta muy poco. No es valorada. El sentido utilitarista es lo que interesa. No pueden cerrar los ojos a esta realidad. Sólo sirven de relleno en unos conventos que ya no se sostienen y que ya no confían en Dios ni en la acción del Espíritu. Ni los rezos pueden ya enderezar la situación de decadencia. Esto hace que las vocaciones captadas en África sean de “usar y tirar”. Cuando trabajan durante muchos años -y de manera gratis- para el convento, son útiles. El día que libremente opten por abandonar un estilo de vida en extinción, sus compañeras europeas lo verán como una traición a sus intereses y no solamente no moverán un dedo para que la antigua compañera tenga un buen futuro provisional en Europa para ganarse un dinerillo, sino que intentarán convencerla malintencionadamente de que regrese a África, al pueblo, a abrazar de nuevo la pobreza. Una monja menos es un mal ejemplo para las demás, es una columna menos. Antes de salir del convento, se le invitará a no hablar con las que se quedan, no sea que las contamine...

19. África descubre el error y horror de la clausura

Ya hemos dicho que las jóvenes “tratadas” no conocen (100%) lo que les espera en destino. No se les habla de la clausura ni de las duras condiciones de vida en la prisión religiosa. No se les habla de la “ruptura” familiar ni de la obligada incomunicación que “libremente“ votarán. Ni se les informa de que, una vez en destino, “adiós, adiós a toda aspiración de estudiar”. Y los familiares (en un 100%) desconocen por completo el tipo de vida que espera a su hija. Ni han oído hablar de clausura. Ahora es cuando muchas de las "tratadas" están descubriendo el engaño e intentando recuperar la libertad. Las que más fe tienen en sí mismas y en Dios dan el paso y la consiguen. El miedo al “día siguiente” tiene congelada la decisión de otras muchas. Es la ventaja de los conventos. En su empeño de trasladar o trasplantar el estilo de vida religioso caduco a África, las órdenes religiosas europeas y sus responsables, no han hecho nada por conocer África. Incluso el ropaje europeo de la edad media revela su incapacidad adaptativa. En Kenia han plantado un monasterio con todo lujo de detalles, con todo el material de construcción traído de Europa. Hasta el último clavo. Hasta la última z de mentalidad. ¡Ojo! Pero también se llevaron las rejas. Un auténtico antitestimonio. “¿Qué clase de prisión es ésta -se plantean ya muchas familias- en la que tienen retenidas a nuestras hijas sin que éstas hagan nada por sus familias pobres, viendo lo mal que lo estamos pasando a tan sólo dos pasos? ¿Qué clase de vida es ésta que prohíbe que se comuniquen cos sus familias cuando para nosotros es muy importante la relación familiar?" Toda su caduca teología también traída de Europa. Ni se reciclan ni saben adaptarse a las circunstancias. ¡Qué horror! ¡Qué grave error! Tiempo al tiempo. Esos conventos en África -y en Europa- o se renuevan o su destino es morir.

Nota: ¿Puede alguien negar la similitud entre la perversidad de esta "trata de vocaciones" y la inhumanidad de la "trata de blancas" tan común en España? La "trata de vocaciones" es una práctica prostituida. Y los conventos o congregaciones que la practican con sentido más que utilitarista son en realidad prostíbulos religiosos (Convento que ofrece sus servicios a cambio de vocaciones captadas con engaño)

20. Actualizarse o morir

Al parecer, todavía y en la práctica no han actualizado su carisma. ¿Quieren vocaciones? Desde el primero al último clérigo, que recorran ciudades, barrios, pueblos, etc. Que se acerquen a la juventud, que expliquen claramente su mensaje y el sentido de su vida. Y con el ejemplo. Es una misión muy dura. Y que al anochecer vuelvan al convento, a rezar por esta Europa que necesita, según quienes no evangelizan,  ser evangelizada. Si realmente quieren que las religiosas provenientes de África ayuden a evangelizar Europa, su enclaustramiento, su encarcelamiento, no tiene sentido. Entonces que las dejen ir a ofrecer su testimonio de fe en la calle, en las plazas, en las fábricas, en las discotecas, en los botellones, en los burdeles, en los despachos, en las escuelas, en las sedes de los partidos políticos y de los sindicatos y hasta en las iglesias. "¡Ay si no evangelizare!". Si los pastores evangelizaran todo el pueblo de Dios haría lo propio. Pero al apego a las comodidades, a los honores mundanos, a las telas purpuradas, el amor a los primeros puestos, lleva a pensar que nada se puede esperar sin previa conversión y sin renuncias. Jesús es el supremo ejemplo: se llenó de polvo recorriendo caminos, llegando a la gente. Sin solideos ni birretes. Hay mucho obispo y cura vago que no recorre ningún camino para no mancharse la púrpura o el hábito. ¿Tiene que ser acaso el mismísimo Jesús que regrese para propagar de nuevo la Buena Nueva? ¿Cuándo removeremos los obstáculos para que el Espíritu del Señor venga por fin a renovar la faz de la tierra? ¿Puede alguien decirnos cuándo los papas han salido a evangelizar estando como SIEMPRE han estado liados en guerras, en cruzadas, en politiqueos, y en sus compromisos políticos? Y no nos vengan ya con la adulterada historia de que "Pedro fue el primer Papa".

21. SOS ÁFRICA y la redención de cautivas

Desde la organización SOS ÁFRICA - Servicio de Solidaridad con África ya se ha ayudado a muchas religiosas africanas y a sus familias. Y nos consta que todas necesitan ayuda, esa ayuda que la mayoría de conventos se niegan a dar aun teniendo la oportunidad de tocar muchas puertas. Apelamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que quieran ayudar a liberar a estas religiosas y a sus familias. Muchas de ellas son conscientes de que África las necesita, siempre que dispongan de medios que las liberen de las ataduras de la pobreza y del chantaje de la pobreza. Son conscientes de que pueden hacer mucho bien en África en nombre del Señor a quien ya han ofrecido muchos años de su vida. SOS ÁFRICA entiende el desarrollo como un “proceso de liberación”. Y entre sus objetivos ahora está también el apoyo a la liberación de cautivos y cautivas. Esperamos que la verdad les haga libres y puedan retornar a África si así lo desean, pero con medios para poder vivir y para poder mejorar las condiciones de vida de la gente.

22. Recomendaciones finales

Hay trampa en la fundamentación teológica de la vida religiosa de clausura. Curiosamente, el modelo de la vida contemplativa NO ES Jesús sino una mujer comodona -María- que, al parecer, escogió “la parte mejor” mientras la otra -Marta- se dedicaba a la faena de servir. Jesús debe ser el modelo de todo cristiano. No esa María. Si él es y debe ser el modelo, sabemos que ORABA y RECORRÍA LOS CAMINOS DEL MUNDO predicando y haciendo el bien. Seguro que regresaba a casa sudoroso y lleno de polvo. Oracción. Contemplacción. ¿Qué es eso de dirigirse al Señor para que sea él el que actúe mientras nosotros esperamos a que cambien las cosas y con los brazos cruzados o haciendo dulces? (Leer http://www.abc.es/hemeroteca/historico-04-12-2006/sevilla/Home/almendras-con-sabores-celestiales_153287864633.html)

Mientras esperamos que el “santo” “padre”, los eminentísimos “príncipes de la Iglesia” y los excelentísimos obispos se ponga unas bambas y salgan a evangelizar diariamente con la palabra y el ejemplo de una vez por todas; mientras esperamos que las religiosas de vida pasiva entiendan que la oración, por sí sola, no soluciona NADA, y que Jesús de Nazaret debe ser su modelo de oración y de acción, vamos a concluir con algunas recomendaciones:

A los obispos gobernadores africanos:

  • Que queden totalmente prohibidas en África y en sus respectivas Administraciones territoriales la presencia de las Órdenes Religiosas foráneas que llevan a cabo la trata de vocaciones aquí denunciada.

  • Que no se permita la creación (fundación) en África de conventos o monasterios que no aseguren una formación humana y profesional a las posibles candidatas.

  • Que obliguen a las Órdenes Religiosas europeas incurrentes en este tráfico a que compensen económicamente a las familias pobres de las religiosas antes de sacarlas del país y, luego,  de manera regular cada mes.

  • Que quede prohibida la captación de menores de edad, como está haciendo alguna Familia muy sagrada.

  • Que no se permita el ingreso en esa vida a jóvenes que no hayan finalizado con éxito la enseñanza secundaria y que no tengan garantizado el acceso a estudios superiores. La ignorancia y la pobreza ya no pueden seguir siendo el caldo de cultivo de este tipo de vocaciones.

  • Que las jóvenes aspirantes conquistadas, antes de abandonar su país e ingresar en los conventos, hayan cursado estudios superiores pagados por esos mismos conventos.

  • Que las que ya están en los conventos disfruten -cosa que no sucede ahora- de todos los derechos humanos básicos y sociales, seguridad social y pensión incluidas, y puedan acceder a la nacionalidad española, si así lo desean. 15 ó 20 años en un convento con un eterno permiso de residencia es terriblemente injusto.

  • En caso de decidir abandonar libremente, que sean indemnizadas con 6.000 euros por cada año de enclaustramiento. Las vocaciones cautivas no pueden resultar gratis a los conventos europeos.

  • Que las religiosas africanas puedan viajar a visitar a sus familias cada año. Cuatro, cinco y hasta 9 años es un crimen de lesa humanidad, una renuncia extrema que Dios no exige ni impone a ningún ser humano.

  • Que las europeas de los conventos incurrentes se informen mínimamente de la realidad africana. La total ignorancia de esa realidad propicia situaciones de dominio, de incomprensión y de falta de respeto a la idiosincrasia cultural de las religiosas africanas. Aparte del eterno racismo incrustado en algunas estructuras de la Iglesia católica.

  • A los obispos gobernadores españoles:

    • Que prohíban total y definitivamente la "trata de vocaciones".

    • Que cierren aquellos conventos que no son viables

    • Que enmienden el despropósito y preparen el retorno al mundo de todas las religiosas africanas que quieran liberarse de la clausura, quedarse en Europa o regresar a África, previa compensación de 6.000 euros por año de servicio al convento.

    • Que velen -porque no lo hacen- por un trato humano a las religiosas africanas en aquellos conventos en que son minusvaloradas y tratadas como invitadas de piedra o mano de obra barata.

    • Que algún día se pongan las bambas y salgan a evangelizar de verdad. Europa es tierra de misión, según ellos. ¿Qué es eso de "evangelizar" a golpe de cartas pastorales?

    A las religiosas africanas:

  • Que se armen de valor, de orgullo y de dignidad y que sepan enfrentarse a las dificultades y a las arbitrariedades mostrándose solidaridad entre ellas.

  • Que aprovechen al máximo su estancia en Europa, exijan sus derechos sin plegarse a una falsa obediencia debida

  • Que reivindiquen su derecho inalienable a recibir formación académica y no caigan en la "trampa de la ignorancia" que les han tendido las congregaciones u Órdenes tratantes.

  • Que no se presten a realizar “fundaciones” en África incurriendo en las prácticas nefastas que hemos criticado y que la mayoría de ellas critican.

  • Que hagan piña a la hora de reivindicar sus derechos. Si en algún convento consiguieron que se rebajara el tiempo de encierro sin visitar a las familias de 6 a 4 años, pueden y deben conseguir que el viaje de visita se realice cada año. Son los conventos los que han querido ir a África.  Si tuvieran agallas para evangelizar y encontrar vocaciones en Europa, éstas vocaciones les resultarían más baratas.

  • En caso de alcanzar la mayoría en las comunidades conventuales, que se planteen cerrar y vender el convento y regresar a África con los medios obtenidos para, si así lo desean, compensar a sus familias pobres y comenzar a hacer el bien entre los más necesitados. Dejando a las congregaciones europeas con su problema de vocaciones y con su enorme cobardía.

  • Epilogo sin coloquio:

    Según el refrán, tonto es aquel que cuando se le señala la luna se queda mirando el dedo. Soy consciente de que -como en las dictaduras- cualquier crítica es un ataque a la Iglesia, al Gobierno, al Régimen, a la Nación. Como señalar la existencia de un bache. A veces quienes más hablan de la cruz son los que más crucifican y han crucificado. "Crucificar", "condenar", "ex-comulgar"... son las prácticas que más y mejor han aprendido algunos sumos sacerdotes de sus colegas del tiempo de Jesús. Y si Jesús viniera, sería de nuevo crucificado no sólo por el populacho de la "religiosidad popular" sino por los instigadores, defensores de su particular ortodoxia desde despachos enmoquetados. Pero estamos satisfechos de haber podido expresar libremente nuestro punto de vista. Desde la independencia. Desde la libertad. La verdad nos hará libres. Y lo tengo bien claro: "Jesús es mi Señor; mi Monseñor, nadie".

    La Trata de vocaciones o Vocaciones Cautivas

    Racismo de comunión diaria

    Poder, honor y gloria
    Monasterios y Conventos "Coyotes"

    Próximamente podrás leer: "¿Puede evangelizar un misionero "pagano"?

    Carta abierta Fr. Rodrigo Díez. Secretario provincial. Agustinos Recoletos.
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    Se solicita al obispo de Roma, al Papa, que, por el bien supremo de la Iglesia,  renuncie al título de "Santo" y de "Padre" porque sólo Dios es SANTO y PADRE nuestro.
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